Comprar un coche importado: qué mirar

Por qué son más baratos, el problema del historial anterior a España, qué papeles pedirle al vendedor y qué comprobar aquí antes de pagar.

Un coche importado puede salir bastante más barato que uno nacional equivalente. También puede darte un disgusto si no compruebas de dónde viene y qué historial trae de antes.

Por qué son más baratos

En países como Alemania, Francia o Bélgica hay más oferta de coches usados y precios más bajos, sobre todo en gamas medias y altas. Traerlo tiene un coste (transporte, homologación si hace falta, impuestos y trámites), pero aun así la diferencia puede compensar.

El problema de fondo: el historial anterior

Los registros españoles empiezan cuando el coche se matricula aquí. Todo lo que pasó antes (inspecciones, kilómetros, accidentes, número de propietarios) está en el país de origen, no en el nuestro. Por eso un informe español de un coche recién importado sale muy corto: no es que no haya nada, es que está en otro sitio.

Esto es justo lo que aprovechan quienes trucan kilómetros: traen un coche con muchos kilómetros, lo matriculan aquí y el contador empieza de cero a efectos de registro.

Qué pedirle al vendedor

  1. La documentación del país de origen, no solo la española. En Alemania, por ejemplo, el coche lleva su propia documentación con datos del vehículo.
  2. El historial de mantenimiento del taller de allí, con fechas y kilómetros.
  3. Las inspecciones técnicas anteriores, que en muchos países registran el kilometraje igual que aquí.
  4. La factura de compra en origen y los papeles de la importación.
  5. El número de bastidor, para comprobar que coincide con toda esa documentación.

Si el vendedor no tiene nada de eso, o te dice que «se perdió en el traslado», trátalo como un coche sin historial y negocia el precio en consecuencia. O vete.

Comprobaciones aquí

  • La matriculación española: mira la fecha de primera matriculación en origen, no solo la española. Un coche de 2018 matriculado aquí en 2024 es un coche de 2018.
  • La etiqueta medioambiental que le corresponde en España, que puede no ser la que tenía allí.
  • La ficha técnica: comprueba que las reformas u homologaciones están correctamente registradas.
  • Cargas: las españolas se ven en el registro; las de origen, no necesariamente.

Lo que sí aporta un informe español

Desde que el coche está matriculado aquí, todo queda registrado: cambios de titular, ITV, kilómetros de cada inspección y cargas. Si el coche lleva dos o tres años en España, el informe ya cuenta bastante. Si acaba de llegar, te servirá sobre todo para confirmar que está limpio de cargas y que quien te lo vende es su titular.

Resumen: un importado con papeles completos puede ser una compra excelente. Uno sin papeles es una lotería, y el precio bajo no compensa el riesgo.

Compruébalo con la matrícula

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